Gramática Viva – Capítulo I

Gramática Viva – Capítulo I

El sustantivo o nombre. ¿Qué es?

 

“¿Cómo le llamaré a lo que sentí? ¿Curiosidad? ¿Interés? ¿Flojera? ¿Confusión? Pero ya no podía abandonar el reto: ya había abierto el libro.”

 

Tal vez, una tarde de aburrida tarea te hayas preguntado, ¿qué son los sustantivos?,  ¿cómo saber si una palabra es un sustantivo? Si te parece difícil identificarlos, distinguirlos de los verbos y los adjetivos, de los adverbios y pronombres, no desesperes. Los sustantivos nombran lo que es, está, ha sido o será.

 

Observa y te darás cuenta de que estás rodeado de objetos que nombramos con palabras que son los sustantivos: la lámpara, el sillón, el espejo. También los coches de carreras acomodados en la repisa y los muñecos de peluche en el baúl. Los hay por todas partes: dentro y fuera de la casa, en la escuela, en el parque de diversiones, en el supermercado, en el zoológico, en el mar. Los sustantivos se refieren a objetos que nos sirven, como un avión, que nos gustan, como un helado, o que nos asustan, como una calavera.

 

¿Ves cuántos sustantivos hay en un solo párrafo?

 

A lo que podemos ver, oír, tocar, oler o gustar le damos un nombre o sustantivo. Algunos nombres se parecen a los fantasmas: los puedes oír pero no ver. Son los ruidos, el gemido del viento, el canto de los grillos; y también los olores: aromas a mar, a bosque, a galletas recién horneadas.

 

¿Has estado en la playa? Imagínate por un momento las olas del mar. Las observas, ves su color, su espuma, su ondular sobre la arena. Las escuchas, y son como la respiración profunda de la energía de la Tierra; y también percibes su aroma, su olor a sal y a algas marinas.

 

 

¿Sabes tocar la guitarra? Al tocarla, sientes su forma curva y su textura lisa. Haces vibrar sus cuerdas y la haces cantar. La guitarra, sus cuerdas, su canto, todo se nombra con sustantivos.

Usando sustantivos queremos atrapar un pedazo de la realidad que siempre está allí, como los árboles, y también otras realidades que viajan, como el viento. Algunos sustantivos designan partículas invisibles como el vapor de agua que empaña el espejo cuando tomas un baño caliente o la electricidad que puede darte un toque.

 

A los sentimientos también les damos nombres, así llamamos a la tristeza, a la alegría, al enojo, o la nostalgia. Hay objetos que guardamos para recordar otros objetos o sucesos notables: una piedra fabulosa que nos recuerde una excursión, un dibujo de nuestro mejor amigo, un globo de la fiesta. Cuando creamos o inventamos, nombramos esas creaciones con sustantivos: un dibujo, una piñata, una catedral, una canción o un libro.

 

Otra característica de los sustantivos o nombres comunes es que son masculinos o femeninos: no es lo mismo perro que perra, oso u osa. Pero, ¡fíjate! No todos los masculinos terminan con la letra o ni todos los femeninos con la a. Hombre y mujer son masculino y femenino, lo mismo que actor y actriz, emperador y emperatriz.

 

 

Hasta ahora todos los sustantivos que hemos mencionado son sustantivos comunes. Se dice que son comunes porque existen muchos de ellos y todos se parecen. Por ejemplo, un perro es cualquier perro. Pero cuando el perro es tuyo,  le pones un nombre. Su nombre ya no es común sino “propio” ¿Qué nombre propio te gusta para un perro? ¿Uno que suene a comida para perro como Fido, otro que suene internacional como Nala, o simplemente López, Chucho o Pelusa? Tú también tienes uno; tal vez te guste o tal vez no. Quizás tienes dos nombres propios.

 

Pero en la escuela tal vez te llamen por un apodo, ¡que también es un nombre propio!

 

El perro de esta historia se llama Androcles. Es un labrador dorado de escasos dos años. Su nombre propio, además de ser propio, sólo de él, tiene un significado: “la fama del varón.” Cuenta una fábula romana que Androcles, un cristiano de los primeros tiempos, iba a ser devorado por un león. En esos tiempos los poderosos romanos no querían a los cristianos, y para matarlos, a veces los mandaban a la jaula de los leones. El león de esta historia, al ver a Androcles, recordó que éste le había sacado una espina de una pata años antes. El león quiso devolverle el favor y de esa manera Androcles salvó la vida.

 

Nota que los nombres propios, como los de los últimos dos párrafos, se escriben con mayúsculas, porque las cosas que tienen un nombre propio son o han sido importantes para alguien. Los nombres de los países también se escriben con mayúsculas: Francia, Afganistán, India, Rusia son algunos de ellos. Pero no sólo las personas y los países llevan nombres propios. También cada país tiene fiestas y tradiciones y éstas a veces llevan nombres propios. Por ejemplo, la Guelaguetza, que es una festividad de danzas tradicionales de Oaxaca, en México, o el Carnaval, que se celebra en Brasil y también en México con sus bailes, música, fuegos artificiales y carros alegóricos. Todos los acontecimientos y tradiciones que tienen un significado especial para los pueblos son “bautizados” con un nombre propio. ¿Para quién no es importante la Navidad? ¿Puede haber competencias deportivas más importantes que el Mundial de Fútbol?

 

¿Te acuerdas?

 

¿Se escriben con mayúscula inicial los sustantivos comunes?

¿Se escriben con mayúscula inicial los sustantivos propios?

¿Por qué usamos nombres propios?

 

No Comments

Post A Comment